HISTORIA Y FILOSOFÍA

La tradición vinícola de Torremilanos se remonta a 1903, aunque es en 1975 cuando la familia Peñalba Lopez adquiere la finca.

RESPETO POR LA TRADICIÓN, LA HISTORIA, Y COMPROMETIDOS CON LA CALIDAD DESDE LOS INICIOS

La tradición vinícola de Torremilanos se remonta a 1903, aunque es en 1975 cuando la familia Peñalba Lopez adquiere la finca. 
Convencidos de la calidad de nuestra uva autóctona, la variedad Tempranillo y conocedores del arte de la viticultura, Pablo Peñalba decide aumentar la cantidad de viñedos propios hasta alcanzar las 200 hectáreas que posee la familia hoy en día. Todos ellos se encuentran situados en los montes aledaños a la bodega y son cuidados siguiendo una filosofía de respeto por el medio ambiente que permite certificar todos los vinos de la Bodega Torremilanos como ecológicos.

La calidad de la uva, el suelo, el clima, la tonelería propia y las condiciones especiales de la bodega aseguran el envejecimiento óptimo y la calidad de nuestros vinos.

RESPETO POR EL MEDIO AMBIENTE, SIGUIENDO LOS CRITERIOS DE UNA AGRICULTURA TOTALMENTE ECOLÓGICA Y UN COMPROMISO CLARO POR OFRECER LA MEJOR CALIDAD A NUESTROS CLIENTES

UN VIÑEDO CON MÁS DE 100 AÑOS DE HISTORIA Y UNA FAMILIA TRABAJANDO POR LA CALIDAD DE UNOS VINOS RIBERA DEL DUERO ÚNICOS DESDE EL AÑO 1975

RESPETO POR LA TRADICIÓN, LA HISTORIA, Y COMPROMETIDOS CON LA CALIDAD DESDE LOS INICIOS

El nombre de Torremilanos dado a esta parte del Monte de Castrillo pudo proceder de la torre que quedó en pie de un antiguo castillo de guarda que vigilaba desde las alturas una extensa superficie a orillas del Duero y comunicarse con otras fortalezas cercanas durante el reinado de Felipe II. Cuando el castillo quedó en deshuso, la torre pudo ser anidada por milanos y recibir de ahí el nombre.

La historia vitivinícola de Torremilanos parte en 1903, cuando Calixto Seijas Ruiz Zorrilla hereda los terrenos, utilizados hasta entonces para el pastoreo de ganado ovino y comienza la plantación de las primeras vides. No sería hasta 1922 cuando se crea la marca Torremilanos y se comienzan  a embotellar los primeros vinos bajo el nombre Torremilanos. En los sucesivos años, Calixto Seijas Ruiz Zorrilla, comenzó a pensar que para llevar a cabo su proyecto de tener una gran explotación vitivinícola, embotellar no era sufienciente. En ese momento empezaron a proyectarse el lagar y bodegas propias

A PARTIR DE EL 1975: LA EDAD DE ORO DE TORREMILANOS

En abril de 1975 se firma el acuerdo de compra entre Calixto Seijas Ruiz Zorrilla y Pablo Peñalba, una persona que procedía de una familia de ajustados recursos económicos pero con enorme mentalidad emprendedora y unos de los pioneros en la Denominación de Origen Ribera del Duero.

Así nació la “nueva era” de Finca Torremilanos, con una finca de 32 hectáreas destinadas a viñedos otras 20 hectáreas destinadas a tierras de labor. Después de un gran trabajo de saneamiento, modernización y replantación, se consiguieron los equilibrios que la familia Peñalba López consideraba los idóneos para lograr la personalidad que quería imprimir a los vinos de su marca, Torremilanos. Durante los siguentes años, Pablo Peñalba adquirió terrenos colindantes para aumentar el tamaño de la finca.

En 1979 se construyó la primera bodega con una planta de embotellado. Obra que terminó en 1982 y que permitió que a partir del año 1980, se elaborara la cosecha en esa primera bodega sin salir de la finca ni recurrir a empresas externas

DE LOS AÑOS 80 A LA ACTUALIDAD: MODERNIDAD Y TRADICIÓN EN RIBERA DEL DUERO

A partir de los años 80, los propietarios de Finca Torremilanos, la familia Peñalba apostó definitivamente por la tecnología como herramienta para crecer y ajustarse a los tiempos que estaban por venir. En la actualidad las instalaciones de la bodega cuentan con depósitos de acero inoxidable y hormigón, embotelladora y su propia tonelería. La historia de esta bodega le permitieron ser la única bodega en Castilla y León acogida a la denominación de origen CAVA

Desde ese momento hasta hoy, Finca Torremilanos ha seguido apostando por la calidad sin olvidar nunca sus raices y se ha consolidado su presencia y su prestigio, tanto en el mercado nacional como internacional. La mentalidad emprendedora de Pablo Peñalba permitió que ahora, en la actualiadad, los resultados le hayan dado la razón con el reconocimiento de su trabajo por todos los expertos del mundo del vino.

Una historia que comenzó hace más de 100 años… y que no ha hecho más que empezar.